AARON SWARTZ Y LA VIGENCIA DE LA DISCUSIÓN SOBRE EL ACCESO LIBRE DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO por Carlos Molina

 

“Aaron está muerto. Caminantes del mundo, perdimos a uno de nuestros sabios. Hackers por derecho, perdimos a uno de los nuestros. Padres todos, perdimos a un hijo. Lloremos”.

Tim Berners-Lee

Sobre la libertad se ha instituido una trama muy compleja de interpretaciones ideologizadas e idiologizantes, que han permeado drásticamente a las sociedades a través de los tiempos. A nombre de la libertad se levantaron las banderas del libre comercio, a nombre de la libertad también se produjo un cambio trascendental en el sistema económico y social en casi todo el globo, precisamente en la transición del Feudalismo al Capitalismo. Los siervos ya no dependían de un señor feudal, sino que eran libres de vender su fuerza de trabajo a cualquier empresario. Luego apareció el libre comercio, el comercio sin barreras y donde las mercancías eran libres de transitar los países y donde el mercado fija sus precios.

Paradójicamante, las personas no son libres de ir a cualquier lugar, hace falta el reconocimiento de muchas libertades, que también ha decantado en el fortalecimiento de estigmas y vulneraciones de segmentos poblacionales, tal es el caso en la actualidad de la población LGTBI. Otra aberración es el no reconocimiento del aborto en diversos países, en donde la jurisprudencia sirve de medio para contener una libertad de la cual deben gozar las mujeres.

Lo antes expuesto constituyen apenas algunos ejemplos de la permanente lucha por el reconocimiento de la libertad en la historia, esta transversalidad se ha hecho patente también en el ámbito de la tecnología y en el seno del mismísimo Internet. Los principales escollos siempre son y han sido los estados y las sociedades manipuladas por los poderes fácticos.

Según la Real Academia Española, la Libertad se concibe como la: “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”.[1]

Para Hegel, citado por Francisco Hill Villegas, su concepción:“es la razón la que lleva a la libertad porque en su movimiento disolvente altera y cancela las formas fijas hasta lograr la adecuación de ellas a su auténtica esencia que, al ser racional, también resulta ser libre”.[2]

Mientras tanto, para Baruch Spinoza la libertad es consecuencia de la necesidad. En es sentido, a mayor intelecto, la persona cuenta con mayor comprensión de las causas de su acción, de esa forma se es más libre.[3]

Lo que abordaremos aquí es el debate sobre el conocimiento científico como bien común y el papel de un hacktivista que, valientemente, sacrificó su vida para convertirse en uno de los personajes que contribuyó a introducir la discusión en el seno de la sociedad estadounidense, poniendo al estado en la mira. Su actuar traspasó las fronteras, ya que éste no es un problema solo de aquel país, sino de toda la sociedad global.

El nombre del valiente prócer de la libertad del conocimiento y la información es Aaron Hillel Swartz, la “información es poder”[4] decía en su desafiante Manifiesto del Acceso Abierto, donde argumentaba con mucha vehemencia que la información generada en los círculos académicos debe ser declarada abierta. En su manifiesto también decía que la información “como todo poder, hay quienes quieren mantenerla para si misma”[4]. Muy joven pero con una claridad meridiana, convencido que las sociedades acumulan poderes en ciertos sectores y que son estos los que no permiten que la información se convierte en un bien común.

Hemos arribado a una sociedad donde una parte de la información fluye en cantidades extremadamente grandes y está disponible en la gran red de redes. No obstante, y a pesar de este revolucionario cambio, una gran porción de información especializada producida en la academia, todavía no es de acceso abierto. En contra de eso se reveló Aaron Swartz.

En julio de 2011, Aaron descargó de JSTOR, una especie de repositorio en línea de publicaciones académicas de varias universidades, cerca de 5 millones de documentos. Su proyecto pretendía ponerlos a disposición pública sin costos, pero con límite de descargas[5]. Eso le valió que fuera acusado de tres delitos. La fiscalía de Masachussett pidió una ridícula pena de 30 años de prisión. Tal entidad del estado fue puesta en el ojo del huracán luego de que se ensañara con Swartz, los medios de comunicación compararon sus delitos a los cometidos en el 11S[6]. La fiscalía estimó en consonancia con el Instituto Tecnológico de Masachussett, que se trataba de un robo o una defraudación millonaria, mientras que la mayoría de documentos descargados no pertenecían a las universidades, sino a los estudiantes de éstas. El debate no era el costo de las publicaciones, sino la propiedad intelectual de los documentos y por qué las universidades se apropian indebidamente de ese acervo.

Aaron manifestó en varias ocasiones que el marco jurídico que rige la propiedad intelectual en Estados Unidos, premia a las personas y entidades que se lucran del conocimiento, desprotegiendo a sus creadores.

Ante el asedio del sistema judicial que pretendía degradarlo al grado de delincuente, se suicida el 11 de enero de 2013. Su familia publicó una dura carta en la que se dice: “La muerte de Aaron no es simplemente una tragedia personal. Es el producto de un sistema de justicia plagado de tácticas intimidatorias y excesos. Las decisiones tomadas por las autoridades de la Fiscalía del estado de Massachussets y de la universidad MIT contribuyeron a la muerte de Swartz. La fiscalía impulsó un duro conjunto de cargos, que potencialmente conllevaban más de 30 años de prisión, para castigar un supuesto delito desprovisto de víctimas”.[6]

Luego de su muerte, Aaron quedó libre de los cargos, ya que la fiscalía[7] los retiró ante las presión ejercida por la ciudadanía, los movimientos sociales vinculados a la neutralidad de Internet, la cultura libre, entre otros. En la carta que escribió antes de su muerte, Aaron manifiesta morir en libertad.

La intención de Aaron fue siempre pagar por sus delitos, los que realmente podrían ser imputables eran: 1) Irrupción de propiedad (al ingresar a un área no autorizada del MIT) y 2) acceso no autorizado en red informática de esa institución. Según la ley de ese país, la pena debió ser una simbólica multa económica. Su proyecto no pretendía lucrarse de las publicaciones, al contrario, estaba dispuesto a aportar infraestructura tecnológica y su conocimiento para crear una plataforma para que se pudieran descargar esos casi 5 millones de documentos, con la única restricción de limitar la descarga diaria.

El gran debate que se cierne es el de la libertad y la ética, en una sociedad que produce información y conocimiento en grandes cantidades. En donde el Internet es el vehículo para que la información fluya. Las universidades sean estas públicas o privadas deben tener un carácter social, y su compromiso a través de la proyección social de divulgar la información y el conocimiento que se vaya construyendo. En la actualidad estos son grandes debates, mientras la universidad como institución se vuelve una empresa y se conecta con otras empresas que pagan por la investigación, se privatiza también la información y el conocimiento.

Aaron Swartz obró amparado en la razón, la libertad si parte de la conciencia y de la realidad que imperiosamente clama por un estado que garantice la libertad de la información y del conocimiento, como parte de la libertad de expresión, estamos inequívocamente frente a un autentico prócer de esa libertad, un libertario. Aaron Swartz superó los preceptos éticos de un estado que ve la propiedad privada como el inicio y el fin de todo, pero que es anti ético cuando sus administradores superponen la propiedad por encima del bien común, eso es lo que hizo la fiscalía de Masachussett.

Por último, para Hegel la razón altera y cancela las formas fijas hasta lograr su auténtica esencia. En ese sentido, es imperativo luchar por cambiar la esencia de los estados que están empecinados en preservar la propiedad privada por encima de los derechos de sus ciudadanos. Aaron le ganó una importante batalla a ese estado represivo, especialmente cuando se trata de defender el todo como mercancía. Si es necesario el estado para la sociedad, ese debe estar al servicio del bien común y no de intereses particulares.

Esa lucha de Aaron Swartz es vigente y es necesario retomarla, con principal ahínco en nuestro países subdesarrollados y empobrecidos, donde el poco conocimiento generado queda privatizado en las academias que no comprenden que su principal labor debe ser el acercar el conocimiento a los ciudadanos, negando la posibilidad de aspirar a construir mejores sociedades.

A 2017 se cuenta con avances importantes como lo que se debate en la Unión Europea[8] de liberar el conocimiento científico para el año 2020, de igual forma lo ha manifestado la NASA[9] que liberará los trabajos científicos que han sido pagados con fondos públicos. Además de muchas universidades que han declarado buena parte de sus revistas científicas como acceso abierto.

Aaron, tu lucha no calló en tierra árida.

* Carlos Molina Medrano es Miembro de la Comunidad de Software Libre de El Salvador.

Referencias:

[1] R.- ASALE, “libertad”, Diccionario de la lengua española. [En línea]. Disponible en: http://dle.rae.es/?id=NEeAr5C . [Consultado: 18-ene-2017].
[2] “RAZÓN Y LIBERTAD EN LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE HEGEL: ESTADO Y SOCIEDAD C”. [En línea]. Disponible en: http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras15/texto4/sec_1.html. [Consultado: 18-ene-2017].
[3] F. Spinoziano, “Spinoza y el problema de la Libertad en Ethica (Libro V): una (breve) aproximación hermenéutica”.
[4] “Manifiesto por la Guerrilla del Acceso Abierto”. [En línea]. Disponible en: https://endefensadelsl.org/guerrilla_del_acceso_abierto.html. [Consultado: 18-ene-2017].
[5] “JSTOR”, Wikipedia, la enciclopedia libre. 25-sep-2016.
[6] “Rebelion. Aaron Swartz, que en paz descanse”. [En línea]. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162667. [Consultado: 18-ene-2017].
[7] E. E. País, “EE UU retira los cargos contra Swartz”, EL PAÍS, 17-ene-2013. [En línea]. Disponible en: http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/01/17/actualidad/1358418983_768802.html. [Consultado: 19-ene-2017].
[8] EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA, “CONCLUSIONES DEL CONSEJO SOBRE LA TRANSICIÓN HACIA UN SISTEMA DE CIENCIA ABIERTA”. may-2016.
[9] K. Northon, “NASA Unveils New Public Web Portal for Research Results”, NASA, 16-ago-2016. [En línea]. Disponible en: http://www.nasa.gov/press-release/nasa-unveils-new-public-web-portal-for-research-results. [Consultado: 19-ene-2017].

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: Rebelion

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