“Ellos tienen la culpa y nosotros la mala fama”

Los programas privativos generan incompatibilidad de formatos, pero las críticas se la llevan siempre los programas libres. ¡No es justo!

Santiago Garcia Gago.

Es algo matemático. En cada taller sobre Software Libre siempre alguien hace el mismo comentario:

“Yo he usado el ‘word libre’ pero no es compatible con el ‘word’ de mis amigos. No sirve, les envío un archivo y no lo ven bien, las tablas salen desconfiguradas”.

Y así se va consolidando otro mito más en torno al Software Libre. Ese de que no “es compatible” con el resto de programas. Además, la gente regresa a su casa después de la charla con el miedo en el cuerpo, temiendo no poder mandar más documentos a sus compañeras de trabajo. Al final, antes de acostarse, piensa: “no voy a usar esos programas libres porque no sirven”. Fin de la historia. Felices sueños.

Bueno, para todas aquellas y aquellos que se enfrentan a esta pesadilla es necesario argumentar con solidez ante ese “no es compatible”. A veces, estos argumentos, suenan parcializados. No faltará quién nos reproche “es que ustedes, los fanáticos del software libre, siempre lo defienden, nunca dicen que algo está mal”. Veamos si les convencemos.

Micro$oft Office es un programa privativo. Nadie puede ver su código fuente (cómo esta desarrollado el programa), sólo la empresa que lo produce. En cambio, Libre Office es una suite de ofimática completamente libre. Además, es gratis. Por ser libre, cualquiera, insisto en lo de cualquiera, puede ver su código y entender cómo está hecho y cómo guarda los documentos.

Micro$oft Office ha estudiado tranquilamente el código fuente de LibreOffice porque es libre. Por eso, los archivos .odt (open document text) se pueden abrir muy bien en Word.

Pero resulta que los desarrollares de Libre Office no pueden acceder al código fuente de Word, por lo tanto, tiene que adivinar cómo funciona (ingeniería inversa) y cómo se guarda y abre un documento .docx. Obviamente, no lo adivina por completo, por lo que en algunas funciones puntuales surgen problemas de compatibilidad.

— ¿Hay algunos problemas de compatibilidad entre Micro$oft Office y Libre Office?
— Sí.
— ¿Es problema del software libre?
— No, es problema del software privativo.

Lo mismo sucede cuando compramos una tarjeta de audio y no funciona con nuestra distribución GNU/Linux. Nos ponemos a despotricar contra el pobre pingüino que no tiene culpa alguna. La culpable es de la empresa de hardware que no desarrolla unos drivers apropiados para que todas y todos podamos usarla. Una empresa de hardware no debería obligarme a instalar software privativo para usar sus productos. Sí, ya sé, la próxima vez compro de otra marca que sí tenga drivers libres.

Así que ya sabes, la próxima vez que alguien te venga con el cuento de la incompatibilidad le sacudes esta nota. Quien sabe si al regresar a casa, antes de irse a dormir, deja descargando el Libre Office.

 

Fuente: http://radioslibres.net/article/ellos-tienen-la-culpa-nosotros-la-mala-fama/

 

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